Ciudad de México, Sendas.- Siempre resulta complicado hablar de sexualidad. No importa el contexto, la edad, el género, ni el lugar. Parece que para muchas personas tocar el tema resulta ser como un examen de física cuántica para un niño de 5 años. Para superar esta limitación, que en realidad se convierte en un problema mayor cuando vemos las consecuencias generales de minimizar la comunicación sobre sexualidad, se plantean algunas pautas claras y fáciles de seguir para todas las personas, no importa su cargo, su nivel de responsabilidad, ni su profesión; lo que pretendemos es que todas las personas se reconozcan humanas y en un mismo nivel cuando del tema se trata. |
Una de las principales barreras en la comunicación es que no reconocemos en nosotros mismos y en los demás la vivencia amplia y diversa de la sexualidad, por lo tanto no hablamos del tema. Padres, madres, maestros/as, políticos, médicos, etc., consideran a sus hijos/as seres asexuados, y viceversa, razón por la que creen que no es importante hablar de ellos al respecto. Debemos aprender a romper las barreras culturales y educativas que nos impiden reconocer que somos seres humanos y que tenemos el derecho pleno a reconocer nuestra sexualidad y la de los demás. Hablar de sexualidad, prevención de embarazos y de VIH, sobre relaciones afectivas y sobre los sentimientos y sensaciones, nos permite reconocernos como seres sexuales. Compartir nuestras experiencias en el tema significa avanzar un paso más hacia mejorar las relaciones interpersonales y vivir nuestros derechos. / Cerrar ventana |
La mayoría de la población a nivel mundial obtiene información sobre sexualidad a través de los medios de comunicación, ya sean estos televisivos, radiales, Internet, prensa, etc., lo cual no estaría del todo mal si ésta fuera real. La información que obtenemos de los medios en su mayoría está cargada de prejuicios, mitos, tabúes, fundamentalismos, y sobredimensiona la vivencia de la sexualidad hacia un plano inexistente, provocando que muchas personas, especialmente los y las jóvenes, sufran fuertes decepciones cuando ven que la vida real no es igual a la de las películas. Es importante aprender a analizar lo que los medios nos dicen en todos los temas, pero al no tener una cultura de comunicación sobre sexualidad, esto se hace más difícil aún y permitimos que sean los medios quienes nos lo digan todo, incluso que resuelvan las inquietudes de los más chicos al respecto. Por eso debemos buscar otras fuentes de información, hablar más al respecto con otras personas, acceder a espacios de consulta en servicios de salud o instituciones. Además es importante que las personas participemos de los medios de comunicación y hagamos las críticas y cuestionamientos necesarios de manera directa y abierta. Si escuchamos o leemos algo que está fomentando discriminación y prejuicios pongamos un alto al respecto y pronunciémonos. / Cerrar ventana |
El crecimiento poblacional, la vida ajetreada que llevamos, el tiempo corto que tenemos, son factores que día a día van limitando los espacios de comunicación y diálogo que tenemos con las personas que queremos y más aún con las que nos rodean a diario. Fomentemos una cultura de diálogo en la familia, aprendamos a oír, integrémonos en las conversaciones diarias, los más chicos deben también aprender a hablar con sus padres y madres. Hoy los jóvenes son considerados los principales portadores de información certera sobre sexualidad y VIH, y son ellos quienes informan al respecto a los adultos. Aprovechemos de espacios comunitarios para hablar al respecto y compartir lo que sabemos o preguntar lo que desconocemos, en las fiestas, mientras vamos en bus o metro al trabajo, mientras esperamos en una fila, en la consulta médica, en fin, todos los espacios son apropiados para incidir en los hábitos de comunicación y relacionarnos con el otro. Así construimos nuevos conocimientos. / Cerrar ventana |
El principal problema en la vivencia de una sexualidad sana, segura y placentera es el temor que tenemos de preguntar al respecto. Asumimos que sabemos lo que tenemos que saber y con eso es suficiente. Esta actitud lo que hace es profundizar el desconocimiento y ponernos en más riesgo frente al VIH y otras ITS, a embarazos no deseados y a la violencia sexual. Perdamos la vergüenza y preguntemos sin miedo. Si la respuesta no nos satisface preguntemos a otra persona y así hasta poder construir mi propio conocimiento al respecto. / Cerrar ventana |
Decir lo que siento Cuando hablamos de sexualidad y prevención de VIH es importante hablar de lo que siento, si no expreso mis sentimientos al respecto no podré vivir mi sexualidad plenamente y tampoco podré ejercer mis derechos y protegerme del VIH. La mayoría de las personas no hablamos de lo que nos gusta o no nos gusta con nuestras parejas sexuales, las mujeres no tienen una práctica frente a la negociación del uso del condón, los hombres no dicen lo que quieren o como se sienten, en fin, esto nos hace más vulnerables al VIH y también menos felices. También nos subordina a la violencia, a la infidelidad, al abuso de poder de uno sobre el otro, y la relación de pareja se convierte en un status quo de figura social, mas no en una experiencia enriquecedora, divertida y, claro, placentera. / Cerrar ventana |
Para hablar de sexualidad no necesito ser un experto en el tema, solo necesito hablar desde mi propia experiencia y desde lo que he sentido en esa experiencia. La mayoría de personas no habla con sus parejas e hijos al respecto porque se siente inseguro frente al tema y dicen no conocer términos adecuados o no contar con toda la información, lo cual es real, pero no necesariamente tenemos que ser sexólogos para poder compartir nuestras experiencia con quienes más queremos y que estas sirvan en alguna medida de pauta o punto de referencia. Hablar de prevención desde lo que he vivido puede servir para que a las personas que me rodean no les pase lo mismo, muchas personas que viven con VIH hacen este ejercicio de manera permanente con sus amigos, familiares y incluso en espacios ya más formales de información. Esto nos evidencia que todos y todas podemos estar expuestos al virus y este conocimiento se construye de una experiencia concreta. En general se ha comprobado que mejorar los niveles y actitudes en la comunicación interpersonal, e intergeneracional disminuye condiciones sociales negativas para los individuos, el problema está que no comprendemos la importancia de ser más abiertos, honestos y transparentes con nosotros mismos y con quienes nos rodean al momento de hablar de sexualidad. Creo que es el momento para considerar estas pautas, adaptarlas a nuestra realidad personas y hacerlas parte de nuestra vida diaria. Garantizo que son efectivas y les darán una sensación de satisfacción muy interesante, porque hablar de sexo no necesariamente tiene que ser algo serio. / Cerrar ventana |
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